Carmina y Burana

Carmina y Burana es la continuación de Carmina y Revienta y comienza inmediatamente después del final de Carmina y Amén, justo cuando Carmina recibe la notificación de que va a recibir el dinero por la muerte de su marido. El caso es que, después de la resucitación de la casa de Carmina y Amén, se da la circunstancia de que el marido de Carmina resucita también por estar su cadáver dentro de la casa en el momento en el que esta se eleva. Ello significa que estarían cobrando el dinero del seguro de manera fraudulenta porque no ha habido defunción per se.

Sin embargo, como siempre, Carmina no ha llegado a efectuar tal razonamiento, no por falta de conocimientos legales sino por distracción ya que en efecto su casa se ha transformado en una especie de Hacienda donde las personas que viven creen pertenecer al Olimpo. El choque con la verdad ocurre cuando una segunda carta se cuela en el buzón, en el que le notifican que debe devolver el dinero o se iniciara un procedimiento de embargo de sus bienes. Es por ello que el grupo surgido de la fusión de los  “partidarios de la lucha del amén” y los “aliados de Carmina” comienza a armarse para cuando se aproximase el ejercito del seguro.

Una cosa saben todos los que van a participar en el enfrentamiento y es que la casa tiende a elevarse y a resucitar cuando se producen conflictos en su interior. Es por ello que se concibe un sistema de hierros subterráneos, con el doble objetivo de impedir que la casa se eleve al cielo y por otro lado que en el caso de no evitar la elevación, que una parte considerable de suelo se elevara también con la esperanza de que la fuerza elevadora no fuera capaz llegado el momento de levantar tanto peso, colapsara y la casa volviera a tierra.

El seguro, presidido por Asquievisto Buran, también conocido como el Burana por su tendencia a disfrazarse de conejo e ir dando martillazos a sus empleados a la par de acusarles de no haber previsto el peligro, se acerca con sus policías a la casa de Carmina y comienza la segunda guerra santa entre Carmina y Burana, dando lugar al consecuente intento de la casa de elevarse.

A la fuerza elevadora le cuesta pero al final consigue elevar la casa junto con un trozo de suelo considerable alrededor de la casa, atrapado por las hileras de metal subterráneas construidas. Tras una elevación de 500 metros, la fuerza elevadora no puede más soltando la casa en reposo que comienza a caer con las fuerzas de Carmina, Burana y Amén dentro de esta.

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