Soneto a la Batamanta

De estivales calores portadora,

en el helado invierno al hombre dada

y en el estío prenda destinada

para el incauto, fuerza humilladora;

mil maravillas predicare ahora

de semejante ingenio, que, aplicada

calor aporta en la madrugada

de cómodo vestir y acogedora,

pero ya sus virtudes se probaron:

es de sectarios sello y estandarte

en el cual los deseos se fijaron

de grandes personajes que, por darte

fama de vergonzosa te llevaron

haciendo de lo humilde una obra de arte.

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